La caña de azucar es una plata que tiene multiples tallos, los cuales son dulces, jugosos y duros, y suministra sacarosa para azúcar blanco o moreno.
Su origen es del sur de Asia, el cual mediante la colonizacion se fue expandiendo al resto del mundo llegando a otros continentes.
La producción de caña de azúcar es muy importante, no solo por su contribución al desarrollo agrícola e industrial, sino también por su capacidad para generar gran cantidad de empleo.
Además del suplemento calórico de la dieta alimentaria, producción de alcohol, componentes alimenticios para animales, bebidas, papel, repostería y dulces.
Tolera gran variedad de suelos, pero los más adecuados son los de textura franca o franco-arcillosa, bien drenados y los suelos aluviales de textura mediana.
Requiere además, suelos provistos de suficientes cantidades de nutrientes o de buena fertilidad ya que es un cultivo que extrae grandes cantidades de nitrógeno, potasio y silicio.
De la siembra a la cosecha el cultivo puede durar desde 14 y hasta 17 meses, luego, entre los meses 11 y 16 de la plantación, se hace la recolección.
Cuanto ya se desarrolla la planta, las hojas se marchitan y caen, la corteza de la capa se vuelve quebradiza. Se quema la plantación para eliminar las malezas que impiden el corte de la caña y posibles plagas como ratas de campo, víboras o tuzas que pudieran dañar a los cortadores o máquinas.
Si bien existen máquinas para hacer la recolección la mayoría de productores todavía lo hacen a mano. Aunque en Tucumán, el 80% de la actividad cañera esta mecanizada, por ende, mas productividad a lo largo de todo el proceso.
Luego de la siembra, se talan las cañas y se las recogen con un camion, para luego ser procesadas en la etapa industrial.
Una vez que la caña es obtenida, tenemos 48hrs antes de que empiece a perder la sacarosa, luego se lo lleva al ingenio donde se produce la azúcar.
El periodo mas difícil es en la época de invierno, los productores deben soportar este clima mientras trabajan.
Cortar el tallo por la base, despuntarlo y prepararlo para el transporte
Quitar las hojas del tallo, cortar el tallo por la base, despuntarlo y prepararlo para el transporte
Se realiza mediante maquinaria de labor combinada. Y se denominan así porque se encargan de despuntar los tallos, cortarlos por la base y partirlos en trozos pequeños, eliminando las posibles impurezas presentes en la cosecha y prepararla para el transporte.
La caña entra en la fábrica, se pesa, y se las pone sobre mesas para luego lavarlas.

Se llevan los tallos de las cañas a un trapiche (la maquina), donde se las exprime para extraer la maleza (izquierda), que se convertirá en sacarosa, y el bagazo (derecha), que se usará en el resto del proceso para generar energía limpia con calderas y vapor, o se la almacena para su posterior uso en la generación de papel.
La maleza se le rebaja la azides, se la calienta hasta ebullición y se la lleva a los clarificadores, donde se sedimentan y decantan los sólidos al fondo del frasco.
Estos frascos se los pasa por evaporadores, que funcionan en cámaras de vacío (para que con menor temperatura evapore más rápido).
Aquí se extrae el 80% del contenido de agua, dando así una especie de jarabe.
El jarabe se cuece/calienta en frascos al vacío, dando azúcar crudo (para refinar) o melaza (destinada para los animales)
Los cristales producidos luego de la cristalización se separan de la miel restante en centrifugadoras. El líquido sale por una malla y los cristales quedan en el cilindro.
Este líquido vuelve al tacho, o se utiliza para la producción de alcohol etílico. Y los cristales se disuelven en agua caliente, y se envían a la refinería. Aunque algunos de esos cristales salen directamente para el azúcar rubio o mascabo.
Se eliminan los colorantes o materias inorgánicas que el azúcar pueda contener, luego se trata con ácido y para arrastrar las impurezas que resten, las cuales se retiran fácilmente en el clasificador, formando una mezcla homogénea.
El azúcar restante se cristaliza, pasa por las centrifugadoras nuevamente, y se le extrae los cristales.
Se secan los cristales con aire caliente, se los clasifica por tamaño y se los almacena en silos, para luego envasarlos.
Argentina solo aporta un punto del volumen total cosechado y tiene una muy baja incidencia en las exportaciones.
Sin embargo, el sector azucarero tiene gran importancia en la producción agroindustrial argentina, y una gravitación determinante en la economía del norte del país, especialmente en Tucumán. A partir de la desregulación del sector, en 1991, ha protagonizado una profunda transformación, y el fuerte incremento de su productividad lo llevó en 2005 a marcar el récord de 2,1 millones de toneladas de azúcar. Esto se logró gracias al trabajo en investigación genética (nuevas y mejores variedades de caña), el incremento de la inversión y a la optimización del proceso productivo.
Tucumán, Jujuy y Salta representan el 99,5% del total de la producción de azúcar del país. El resto se distribuye entre Misiones y Santa Fe.
De esta producción, el 90% va destinado al mercado interno, el 10% restante se exporta